Mi Confrontación con la Docencia Por: Adrián Lecona
Soy biólogo de profesión y estudié mi carrera en la Universidad Nacional Autónoma de México en la Facultad de Ciencias Exactas. Siempre estuve convencido de querer estudiar Biología pues desde pequeño me llamaba la atención y mis gustos fueron apoyados por mis padres que me regalaban libros de lo que les pedía: animales, naturaleza, dinosaurios y seres prehistóricos en general.
Aunado al interés que ya tenía por la materia, tuve la fortuna de que en mi niñez tuve un vecino paleontólogo que me platicó un par de veces lo que hacía y recuerdo haber recibido clases interesantes de esta materia de un par de buenos profesores en la secundaria y una mas en el bachillerato. La carrera se me pasó rápidamente y disfruté de muchas de las clases, de las prácticas de campo y de tener cada vez más conocimientos que me permitían explicarme muchas cosas. Sin embargo, al concluirla sinceramente no sabía a que dedicarme. Pretendí laborar en laboratorios de investigación pero no había plazas en la UNAM y me la pasé viviendo de un par de becas de apoyo mientras hacía mi servicio social preparando un dinosaurio (el primero mexicano), lo que fue un sueño realizado para mi, y la tesis viajando a algunas islas de nuestro país a estudiar aves marinas. Tiempo después aún no concluía de escribir la tesis y me enamoré, me casé y formé una familia, por lo que tuve que buscar un trabajo y me cayó de perlas un amigo al proponerme suplirlo dando clases por unas semanas mientras el realizaba un viaje.
Yo jamás hubiera concebido dar clases, pues siempre me consideré muy tímido y poco hábil para expresarme oralmente, pero ya estando en el camino, yo siempre enfrento las situaciones tratando de hacer mi mejor esfuerzo y así lo hice. Tuve que impartir clase a alumnos de secundaria y bachillerato, de materias que si bien pertenecían a mi perfil, no me hacía muy feliz impartirlas, pues no tenía convicción y la seguridad para darlas.
La verdad es que además tenía miedo y sentía que temblaba, pues había considerado que yo solo tenía dos opciones: la primera implicaba poner cara de malo y asumir un papel de dictador inflexible con los chavos para ganar un supuesto respeto. La segunda opción era tratar de ser yo, esperar que ellos se comportaran bien y me dejaran dar mi clase (está era la más arriesgada, pero al menos yo no me vería forzado a ser otro, a representar un papel en el que incluso no creía y que me caía mal). Opte por la segunda opción y aunque sufrí con ese primer ingreso a cada uno de los grupos, todo salió bien y me gané el aprecio y el respeto de los alumnos, quienes incluso me tenían la confianza de referir con cierto desprecio la actitud impositiva de otros profesores como agresión y me confiaban que a veces trataban de hallar la forma de vulnerarla. En verdad me he sentido muy aliviado de haber elegido el camino correcto y solo mostrarme con los alumnos como soy, una buena decisión que me ha permitido hasta hoy sobrellevar 16 años de actividad docente sin altercado alguno, pues nunca he tenido problemas con mis muchachos y si bien ha habido jóvenes difíciles me he sabido acercar a ellos, ganar su confianza y hacerlos trabajar y estudiar.
En cuanto a mi eficacia como profesor, tengo la gran satisfacción de que mis alumnos refieren buenas opiniones sobre mi a otros compañeros suyos y a algunos colegas maestros, esto incluso conduce a estudiantes de otros grupos a tomar clase conmigo. En el sistema del Colegio de Bachilleres existe una evaluación anual de nuestros estudiantes para valorar a su vez nuestra actividad docente y mis muchachos han obtenido buenas notas. Mis exalumnos me buscan para que les explique temas que ven con otros profesores pero que no han comprendido. Ahora con las redes sociales como el facebook, muchos exalumnos siguen en comunicación conmigo y me hacen comentarios muy agradables y satisfactorios, incluso tengo algunos que estudian biología y con los que también me mantengo en contacto. Todo esto es muy gratificante para mi, pues veo grandemente recompensados mis esfuerzos; creo que a pesar de que aún no existe la figura de carrera magisterial en la institución en la que trabajo, y la necesidad muchas veces nos obliga a tener que hacer otras actividades y a no meterte de lleno en la docencia, me siento muy a gusto y tranquilo pues me agrada mucho lo que hago. Creo que la Biología ofrece en verdad muy importantes lecciones e información que los muchachos deben considerar para conocerse así mismos, para comprender lo que sucede a su alrededor, para interpretar fenómenos naturales y para tomar decisiones fundamentadas sobre como actuar con relación a su entorno de una forma más adecuada y sustentable. La Biología me permite eso y asumo todos los días ese reto frente a mis grupos.
Si bien es cierto que durante todos los años de mi desempeño como docente he procurado prepararme con una innumerable lista de cursos y talleres de formación y actualización docente, congresos, conferencias, etcétera. Espero que esta especialidad me ayude a la profesionalización que como docente necesito para ejercer cada día mejor mi trabajo y que este tenga una significativa diferencia con los esquemas que tratamos de sobrepasar, para dar paso a un tipo de docencia como el que exigen los nuevos tiempos que impartamos. Mi experiencia como alumno de esta especialización me ha dado elementos para considerar las grandes ventajas que ofrece la red como herramienta de apoyo a la docencia y a la formación de habilidades, capacidades cognitivas, conocimientos y actitudes. Creo que me llevo un gran aprendizaje sobre el potencial de este tipo de interacción en la enseñanza y el aprendizaje y sin duda, se ha despertado en mi la curiosidad por explorar las nuevas propuestas que se nos plantean, como es el caso de los wikis o los blogs.
Creo que la docencia es una actividad profesional maravillosa, en la que puedes hacer mucho por los jóvenes, que representa una gran responsabilidad y un gran reto, pues hay que ser muy autocríticos y reflexionar sobre como salen las cosas y tratar siempre de mejorarlas. Como docente de nivel medio superior creo que la tarea es aún mayor, pues dado que estamos en México, de nuestra intervención depende muchas veces la motivación que tengan los muchachos para continuar con sus estudios. Nuestro ejemplo como individuos es algo que los puede marcar toda su vida, en nosotros está el reavivar el gusto por el conocimiento y la importancia que para ellos tenga el aprendizaje. Creo que muchas veces nuestro apoyo o nuestro rechazo pueden ser detonadores de grandes cambios para bien y lamentablemente también para mal de los jóvenes. Muchos de nuestros muchachos incluso podrá ser la última vez que estudien, y por lo tanto, la última vez que se encuentren ante un profesional de la enseñanza que le oriente sobre esas grandes preguntas que surgen en las mentes de los adolescentes, sobre como conducir su vida, que opciones tienen, etcétera. Creo que tenemos todos los días, con cada joven una gran oportunidad que aprovechar, para nosotros, para él mismo e incluso para nuestro país.
viernes, 27 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
Los Saberes de mis Estudiantes
"Los saberes de mis estudiantes en el uso de las TIC y de internet""
Por: Adrián Lecona Urrutia
1) Lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet
De acuerdo a la información obtenida mediante una sencilla encuesta a uno de mis grupos, encontré que la totalidad de los alumnos lo que hacen con mayor frecuencia es obtener información de la red, principalmente para cubrir sus necesidades escolares, resolución de tareas, búsqueda de imágenes y de forma secundaria en sus tiempos de ocio para chatear con sus amigos, atender las comunidades virtuales a las que pertenecen.
Entre lo que saben hacer estos alumnos con lo que encuentran en internet es bajar, copiar y descargar información, fotos, videos y música para almacenarlas en su computadora y/o pasarlas a sus teléfonos celulares, reproductores de mp3, mp4, iPods, PSP, etc.
Solo el 86% de los estudiantes encuestados reportó utilizar la red principalmente como espacio social, manteniéndose con ella en contacto con sus amigos, familiares y gente con gustos similares. En este aspecto los estudiantes indican saber subir, texto, imágenes, videos y música a espacios virtuales para compartirlos y/o enviarlos por medio de chat´s. Curiosamente usan poco el correo electrónico
2) ¿qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?
Es importante saber orientar estos saberes pues un porcentaje importante de todo lo que presenta la red tiene una escasa calidad en cuanto al tipo de información (información falsa, poco objetiva, desactualizada, sin arbitraje, etc.), la forma en la que esta se presenta (errores de redacción, ortografía, sintaxis, etc.) o información inadecuada por tratarse de pornografía, sitios de violencia extrema, entre otros que explotan y exacerban el morbo de las personas e instintos por demás bajos que aún arrastramos en nuestro subconsciente.
Debemos enseñar a nuestros estudiantes a buscar información, a desarrollar ciertas habilidades para seleccionarla atendiendo a ciertos criterios como el de relevancia, confiabilidad, actualidad, objetividad, exactitud, etcétera. Dado el gran caudal de información que podemos encontrar sobre casi cualquier tema, no existe nada más valioso que podamos formar en nuestros estudiantes que la capacidad crítica para analizar los distintos materiales e identificar la calidad de la información que contienen, su confiabilidad, pertinencia y relevancia sobre el tema específico del que estén investigando.
También me parece sumamente importante aprovechar los nuevos canales de interacción virtual como el correo, el chat, los blogs, grupos virtuales e incluso algunas redes sociales como el facebook para mantener contacto con los estudiantes, compartir actividades, materiales, comentarios e incidir positivamente en ellos de un modo innovador y motivante debido a todas las posibilidades que se ofrecen.
3) ¿quiénes van a enseñar a quiénes y qué le enseñarán?
Para ser capaces de enseñar, primero tenemos que ser buenos aprendices; es importante que como docentes nos empapemos de las nuevas tecnologías potencialmente utilizables en nuestra labor, probar sus ventajas, determinar sus desventajas y pertinencia para la labor educativa que desarrollamos.
Aunque en principio somos nosotros los que debemos enseñar, seguramente muchos de nuestros alumnos podrán compartirnos su mayor experiencia con diversos espacios virtuales, las herramientas y posibilidades de estos. Debemos estar abiertos a la posibilidad de ser instruidos en gran medida por nuestros alumnos, sin embargo, debemos también atrevernos a probar, a buscar y a hacernos hábiles de forma autodidacta para poder apoyar después a nuestros alumnos más atrasados y/o desprotegidos.
Un problema serio que enfrentamos en las escuelas es no disponer de espacios equipados para trabajar con las nuevas tecnologías de información y comunicación con los alumnos. Ahora más que nunca mejorar nuestra enseñanza y hacer los aprendizajes más significativos depende del uso de las herramientas informáticas, pero no existe el presupuesto, la infraestructura e incluso el espacio físico para que podamos utilizarlas, ojalá el gobierno y las instituciones caigan en cuenta de estas dificultades y puedan hacer algo al respecto, mientras tanto hagamos lo que esté en nuestras manos.
Por: Adrián Lecona Urrutia
1) Lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet
De acuerdo a la información obtenida mediante una sencilla encuesta a uno de mis grupos, encontré que la totalidad de los alumnos lo que hacen con mayor frecuencia es obtener información de la red, principalmente para cubrir sus necesidades escolares, resolución de tareas, búsqueda de imágenes y de forma secundaria en sus tiempos de ocio para chatear con sus amigos, atender las comunidades virtuales a las que pertenecen.
Entre lo que saben hacer estos alumnos con lo que encuentran en internet es bajar, copiar y descargar información, fotos, videos y música para almacenarlas en su computadora y/o pasarlas a sus teléfonos celulares, reproductores de mp3, mp4, iPods, PSP, etc.
Solo el 86% de los estudiantes encuestados reportó utilizar la red principalmente como espacio social, manteniéndose con ella en contacto con sus amigos, familiares y gente con gustos similares. En este aspecto los estudiantes indican saber subir, texto, imágenes, videos y música a espacios virtuales para compartirlos y/o enviarlos por medio de chat´s. Curiosamente usan poco el correo electrónico
2) ¿qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?
Es importante saber orientar estos saberes pues un porcentaje importante de todo lo que presenta la red tiene una escasa calidad en cuanto al tipo de información (información falsa, poco objetiva, desactualizada, sin arbitraje, etc.), la forma en la que esta se presenta (errores de redacción, ortografía, sintaxis, etc.) o información inadecuada por tratarse de pornografía, sitios de violencia extrema, entre otros que explotan y exacerban el morbo de las personas e instintos por demás bajos que aún arrastramos en nuestro subconsciente.
Debemos enseñar a nuestros estudiantes a buscar información, a desarrollar ciertas habilidades para seleccionarla atendiendo a ciertos criterios como el de relevancia, confiabilidad, actualidad, objetividad, exactitud, etcétera. Dado el gran caudal de información que podemos encontrar sobre casi cualquier tema, no existe nada más valioso que podamos formar en nuestros estudiantes que la capacidad crítica para analizar los distintos materiales e identificar la calidad de la información que contienen, su confiabilidad, pertinencia y relevancia sobre el tema específico del que estén investigando.
También me parece sumamente importante aprovechar los nuevos canales de interacción virtual como el correo, el chat, los blogs, grupos virtuales e incluso algunas redes sociales como el facebook para mantener contacto con los estudiantes, compartir actividades, materiales, comentarios e incidir positivamente en ellos de un modo innovador y motivante debido a todas las posibilidades que se ofrecen.
3) ¿quiénes van a enseñar a quiénes y qué le enseñarán?
Para ser capaces de enseñar, primero tenemos que ser buenos aprendices; es importante que como docentes nos empapemos de las nuevas tecnologías potencialmente utilizables en nuestra labor, probar sus ventajas, determinar sus desventajas y pertinencia para la labor educativa que desarrollamos.
Aunque en principio somos nosotros los que debemos enseñar, seguramente muchos de nuestros alumnos podrán compartirnos su mayor experiencia con diversos espacios virtuales, las herramientas y posibilidades de estos. Debemos estar abiertos a la posibilidad de ser instruidos en gran medida por nuestros alumnos, sin embargo, debemos también atrevernos a probar, a buscar y a hacernos hábiles de forma autodidacta para poder apoyar después a nuestros alumnos más atrasados y/o desprotegidos.
Un problema serio que enfrentamos en las escuelas es no disponer de espacios equipados para trabajar con las nuevas tecnologías de información y comunicación con los alumnos. Ahora más que nunca mejorar nuestra enseñanza y hacer los aprendizajes más significativos depende del uso de las herramientas informáticas, pero no existe el presupuesto, la infraestructura e incluso el espacio físico para que podamos utilizarlas, ojalá el gobierno y las instituciones caigan en cuenta de estas dificultades y puedan hacer algo al respecto, mientras tanto hagamos lo que esté en nuestras manos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)