viernes, 27 de mayo de 2011

Mi Confrontación con la Docencia

Mi Confrontación con la Docencia Por: Adrián Lecona

Soy biólogo de profesión y estudié mi carrera en la Universidad Nacional Autónoma de México en la Facultad de Ciencias Exactas. Siempre estuve convencido de querer estudiar Biología pues desde pequeño me llamaba la atención y mis gustos fueron apoyados por mis padres que me regalaban libros de lo que les pedía: animales, naturaleza, dinosaurios y seres prehistóricos en general.

Aunado al interés que ya tenía por la materia, tuve la fortuna de que en mi niñez tuve un vecino paleontólogo que me platicó un par de veces lo que hacía y recuerdo haber recibido clases interesantes de esta materia de un par de buenos profesores en la secundaria y una mas en el bachillerato. La carrera se me pasó rápidamente y disfruté de muchas de las clases, de las prácticas de campo y de tener cada vez más conocimientos que me permitían explicarme muchas cosas. Sin embargo, al concluirla sinceramente no sabía a que dedicarme. Pretendí laborar en laboratorios de investigación pero no había plazas en la UNAM y me la pasé viviendo de un par de becas de apoyo mientras hacía mi servicio social preparando un dinosaurio (el primero mexicano), lo que fue un sueño realizado para mi, y la tesis viajando a algunas islas de nuestro país a estudiar aves marinas. Tiempo después aún no concluía de escribir la tesis y me enamoré, me casé y formé una familia, por lo que tuve que buscar un trabajo y me cayó de perlas un amigo al proponerme suplirlo dando clases por unas semanas mientras el realizaba un viaje.

Yo jamás hubiera concebido dar clases, pues siempre me consideré muy tímido y poco hábil para expresarme oralmente, pero ya estando en el camino, yo siempre enfrento las situaciones tratando de hacer mi mejor esfuerzo y así lo hice. Tuve que impartir clase a alumnos de secundaria y bachillerato, de materias que si bien pertenecían a mi perfil, no me hacía muy feliz impartirlas, pues no tenía convicción y la seguridad para darlas.

La verdad es que además tenía miedo y sentía que temblaba, pues había considerado que yo solo tenía dos opciones: la primera implicaba poner cara de malo y asumir un papel de dictador inflexible con los chavos para ganar un supuesto respeto. La segunda opción era tratar de ser yo, esperar que ellos se comportaran bien y me dejaran dar mi clase (está era la más arriesgada, pero al menos yo no me vería forzado a ser otro, a representar un papel en el que incluso no creía y que me caía mal). Opte por la segunda opción y aunque sufrí con ese primer ingreso a cada uno de los grupos, todo salió bien y me gané el aprecio y el respeto de los alumnos, quienes incluso me tenían la confianza de referir con cierto desprecio la actitud impositiva de otros profesores como agresión y me confiaban que a veces trataban de hallar la forma de vulnerarla. En verdad me he sentido muy aliviado de haber elegido el camino correcto y solo mostrarme con los alumnos como soy, una buena decisión que me ha permitido hasta hoy sobrellevar 16 años de actividad docente sin altercado alguno, pues nunca he tenido problemas con mis muchachos y si bien ha habido jóvenes difíciles me he sabido acercar a ellos, ganar su confianza y hacerlos trabajar y estudiar.

En cuanto a mi eficacia como profesor, tengo la gran satisfacción de que mis alumnos refieren buenas opiniones sobre mi a otros compañeros suyos y a algunos colegas maestros, esto incluso conduce a estudiantes de otros grupos a tomar clase conmigo. En el sistema del Colegio de Bachilleres existe una evaluación anual de nuestros estudiantes para valorar a su vez nuestra actividad docente y mis muchachos han obtenido buenas notas. Mis exalumnos me buscan para que les explique temas que ven con otros profesores pero que no han comprendido. Ahora con las redes sociales como el facebook, muchos exalumnos siguen en comunicación conmigo y me hacen comentarios muy agradables y satisfactorios, incluso tengo algunos que estudian biología y con los que también me mantengo en contacto. Todo esto es muy gratificante para mi, pues veo grandemente recompensados mis esfuerzos; creo que a pesar de que aún no existe la figura de carrera magisterial en la institución en la que trabajo, y la necesidad muchas veces nos obliga a tener que hacer otras actividades y a no meterte de lleno en la docencia, me siento muy a gusto y tranquilo pues me agrada mucho lo que hago. Creo que la Biología ofrece en verdad muy importantes lecciones e información que los muchachos deben considerar para conocerse así mismos, para comprender lo que sucede a su alrededor, para interpretar fenómenos naturales y para tomar decisiones fundamentadas sobre como actuar con relación a su entorno de una forma más adecuada y sustentable. La Biología me permite eso y asumo todos los días ese reto frente a mis grupos.

Si bien es cierto que durante todos los años de mi desempeño como docente he procurado prepararme con una innumerable lista de cursos y talleres de formación y actualización docente, congresos, conferencias, etcétera. Espero que esta especialidad me ayude a la profesionalización que como docente necesito para ejercer cada día mejor mi trabajo y que este tenga una significativa diferencia con los esquemas que tratamos de sobrepasar, para dar paso a un tipo de docencia como el que exigen los nuevos tiempos que impartamos. Mi experiencia como alumno de esta especialización me ha dado elementos para considerar las grandes ventajas que ofrece la red como herramienta de apoyo a la docencia y a la formación de habilidades, capacidades cognitivas, conocimientos y actitudes. Creo que me llevo un gran aprendizaje sobre el potencial de este tipo de interacción en la enseñanza y el aprendizaje y sin duda, se ha despertado en mi la curiosidad por explorar las nuevas propuestas que se nos plantean, como es el caso de los wikis o los blogs.

Creo que la docencia es una actividad profesional maravillosa, en la que puedes hacer mucho por los jóvenes, que representa una gran responsabilidad y un gran reto, pues hay que ser muy autocríticos y reflexionar sobre como salen las cosas y tratar siempre de mejorarlas. Como docente de nivel medio superior creo que la tarea es aún mayor, pues dado que estamos en México, de nuestra intervención depende muchas veces la motivación que tengan los muchachos para continuar con sus estudios. Nuestro ejemplo como individuos es algo que los puede marcar toda su vida, en nosotros está el reavivar el gusto por el conocimiento y la importancia que para ellos tenga el aprendizaje. Creo que muchas veces nuestro apoyo o nuestro rechazo pueden ser detonadores de grandes cambios para bien y lamentablemente también para mal de los jóvenes. Muchos de nuestros muchachos incluso podrá ser la última vez que estudien, y por lo tanto, la última vez que se encuentren ante un profesional de la enseñanza que le oriente sobre esas grandes preguntas que surgen en las mentes de los adolescentes, sobre como conducir su vida, que opciones tienen, etcétera. Creo que tenemos todos los días, con cada joven una gran oportunidad que aprovechar, para nosotros, para él mismo e incluso para nuestro país.

7 comentarios:

  1. Buenas tardes colega:
    Coincido contigo es indispensable tornarse autocrítico para crecer como docente y como ser humano.
    Además tu actitud como docente promueve el que tus estudiantes te quieran y te respeten.

    Rosario De la Rosa
    Estudiante de la especialidad Generación 5

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  2. Felicidades Adrián por tu blog.
    Sugiero que cambies de plantilla.

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  3. Hola querido colega:

    Al provenir de una misma escuela parece ser que lo que muchos de los que estudiamos en la UNAM, queriamos era ser investigadores, en algún instituto de nuestra amada universidad. Pero la vida nos va llevando hacia otros lugares, y muchos llegamos a ser docentes, por mero azar.
    Pero que placer mas grande darse cuenta que el ser docente, implica compartir, no solo tus conocimientos, sino tu tiempo, tu energía, en fín, con tus alumnos y que esa actividad nos llena.

    En palabras de H. B. Adams:
    Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede predecir donde acabará su influencia.

    Esta idea me ha dado vueltas por la cabeza y me he hecho miles de preguntas al respecto y !vaya responsabilidad!

    Creo que al elegir ser auténtico con tus alumnos, tu influencia será siempre positiva.

    ¡Felicidades!

    Un abrazo

    Claudia

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  4. Hola Adrian:
    Me da gusto darme cuenta que la gente con la que has trabajado reconoce tu esfuerzo y tu labor como docente.
    En realidad llegar al salón de clases y presentarte como el profesor llena de temor, siempre surgen las expectativas respecto a la reacción de los alumnos, ¿les caerás bien, les gustará tu trabajo, incluso les gustará la materia?, son preguntas que pasan por nuestra cabeza, sobre todo en la primera clase. Pero creo que la docencia es muy noble y te da muchas satisfacciones, los mismos alumnos propician el trabajo grato, no obstante también existen aquellos que no les gusta estudiar, que asisten a la escuela porque sus padres los mandan, ese es un mayor reto.
    Déjame platicarte que hace unos días alguien me comentaba que yo parecía la madre de los casos perdidos, y efectivamente sí, respondí que sí lo era, pues soy orientadora en el CB, y una de mis funciones es atender desde el departamento de orientación y canalizar a las diferentes instancias a los alumnos que tienen problemas académicos, familiares o psicosociales, y sabes, he recibido muchas satisfacciones, he propiciado que muchos alumnos recapaciten sobre sus problemáticas y las superen, se que algunos, por más esfuerzos que haga, quizá no logren centrarse en la importancia de estudiar y de repente te desanima, pero mis esfuerzos nunca terminan.
    Te felicito por tu trayectoria y por tu trabajo, que a lo largo de tanto tiempo, se nota que lo has hecho con un verdadero compromiso.
    Guadalupe Moreno Rojas
    Saludos.

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  5. Hola compañero, los profesionistas simpre tienen el dilema de seguir su carrera o transformarse en profesores, al igual que tu, muchos de nosotros salidos de universidades nos enfrentamos al reto de la profecionalización. en horabuena.

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  6. Hola Adrian, tuve la oportunidad de tenerte como profesor y es muy grato tener una visión más detallada de cómo es que llegaste a esto de la docencia, según entiendo fue de una manera un tanto accidentada, he escuchado una situación similar en muchos de mis profesores que al igual que tu al terminar la carrera se enfrentaron a la falta de oportunidades para desempeñarse en la profesión que habían elegido como destino, aquella con la que en muchos casos como es el tuyo habían soñado desde pequeños.
    Lamentablemente la docencia significo para muchos de ellos solo una alternativa para satisfacer sus necesidades, así que se insertaron en esta área laboral sin herramientas para hacer frente a este nuevo desafío, faltos de convicción y motivación, cargando con la frustración, el enojo y la desesperanza que surge ante tan indignante situación, se presentaron en un salón de clases.

    En muchas ocasiones esta carga emocional nos es trasmitida a los alumnos, los cuales al menos en mi caso ingresamos a un aula llenos de expectativas, curiosidad y entusiasmo de adquirir nuevos conocimientos, pero desafortunadamente nos encontramos a merced de personas llenas de resentimiento social y para las cuales solo representamos una carga, un trabajo con el cual cumplir, nos perciben solo como una matrícula, un numero más en su lista, o incluso quizá como un porcentaje de su sueldo, tratándonos de una manera impersonal y haciéndonos blanco en diversas ocasiones de todas las emociones negativas que surgen en ellos.

    Recuerdo haber escuchado a un profesor decir “No crean que vengo a verles las caras y lidiar con ustedes por gusto, la razón por la que estoy aquí es porque tengo que comer y pagar cuentas”.

    Cuan desolador es escuchar esto cuando eres estudiante peor aun en la etapa de adolescente, cuando sientes que eres un problema en donde quiera que te pares, en lugar de instarnos a seguir adelante a luchar por nuestros sueños muchos profesores el día que nos presentábamos nos preguntaban que queríamos estudiar, al responder se reían de nosotros, parecía un craso error mencionar cualquier profesión por la que nos sintiéramos atraídos, desde su punto de vista jamás seriamos aceptados y si lo lográbamos seguramente terminaríamos de taxistas o profesores como ellos, aludiendo a la falta de oportunidades que hay en nuestro país, me pregunto cuanta gente abandono sus aspiraciones ante estos comentarios que nos llenaban de temor y desolación al saber que llegaría el momento de encontrarnos con la necesidad de encontrar nuestro propio sustento.

    Para mi fortuna no todos mis profesores tuvieron tales características, muchos realmente tenían o quizá habían encontrado su vocación durante su trayectoria como docentes, trataban con tal vehemencia los contenidos que nos apasionaban y despertaban en nosotros el interés por aprender más, cuantas veces las palabras de los que considero no mis profesores sino mis maestros me llenaron de fuerza, de fe en mi y en el futuro, disipando mis miedos y dudas.

    Creo que en ocasiones se pasa por alto la importancia que ustedes tienen para nosotros, cual es el impacto de su paso por nuestras vidas, un profesor se llega a convertir en un ejemplo, un amigo, un guía, un pilar, incluso en ocasiones llegan a ser como nuestros padres.

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  7. He aquí la importancia de que las personas que están frente a un grupo tengan deseos de estarlo, tengan conciencia del importante papel social que están desempeñando y sean dotados de herramientas para hacer frente a la atemorizante experiencia de plantarse frente a 30 o mas individuos, para hacerse escuchar, entender, y respetar todo ello encaminado a cumplir con el objetivo de su labor.

    Adrian me complace hacerte saber que estas dentro del grupo de quienes considero mis maestros, quiero aprovechar esta oportunidad para decirte que a mi modo de ver elegiste la mejor opción para presentarte ante tus alumnos, mi respeto hacia ti surgió no por imposición o temor, surgió porque me sentí respetada, escuchada, un importante elemento en tus clases al igual que mis demás compañeros, recuerdo la entrega y entusiasmo con el que te desempeñabas, los momentos que te diste para tratarnos no como objetos de trabajo sino como personas, lo cual cuando somos estudiantes es de suma importancia, pues no dejamos de ser seres complejos, con emociones, problemas e inquietudes solo con entrar a un salón de clases.

    Hago un reconocimiento a tu entrega y esfuerzo por ser cada día un mejor profesor, un mejor ejemplo, un mejor amigo.

    Gracias por ese trato humanizado al que le atribuyo que te hayas ganado el respeto el cariño y la admiración de quienes tuvimos la fortuna de tenerte como parte de nuestra historia.

    DIANA LAYLA IBAÑEZ.
    EX ALUMNA DEL COLEGIO DE BACHILLERES

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